Reporte sobre delitos de alto impacto. Diciembre 2014

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La criminalidad y violencia continúan siendo un problema muy serio en nuestro país, sobre el cual aún hace falta más y mejor información oficial. Esto no es ninguna novedad sino al contrario se trata de una cuestión histórica que aparentemente no ha sido considerada lo suficientemente prioritaria por nuestras autoridades. Por ende, no nos cansamos ni tememos insistir una vez más que requerimos de diagnósticos más objetivos y certeros que partan de información de calidad que permitan un control adecuado de la inseguridad y exigir la rendición de cuentas correspondiente. Lamentablemente, hasta que no contemos con ello, continuaremos escuchando la repetición de los discursos sobre los avances en materia de seguridad sin contar con las certezas que forzosamente necesitamos pues no se trata de una mera cuestión narrativa sino de resultados.
Es cierto que de acuerdo con las estadísticas oficiales reportadas por las procuradurías y fiscalías de justicia estatal, si comparamos los delitos de alto impacto denunciados en 2014 con los de 2013, se observa una disminución del homicidio doloso, secuestro, extorsión, así como del robo con violencia, de vehículo, a casa habitación y a negocio. Esto aparentemente implica que solo aumentó el homicidio culposo o no intencional, como se puede apreciar en las tablas que se presentan a continuación.

resumen diciembre

 

Sin embargo, a pesar de lo que muestran estas estadísticas no debemos olvidar los distintos elementos sobre esta información que deben ser esclarecidos, profundizados y no menoscabados; como lo señalamos en nuestro Reporte sobre delitos de alto impacto. Noviembre 2014. Ello es fundamental antes de aseverar que el país va por el rumbo correcto, ya que se debe de recordar que la delincuencia, violencia, impunidad y las violaciones a derechos humanos no se pueden esconder o hacer invisibles pues nosotros somos quienes las padecemos directamente día tras día.
Es esencial que con miras al próximo proceso electoral, en el cual se renovará la Cámara de Diputados a nivel federal y se disputarán tanto gubernaturas, alcaldías como curules en congresos locales en ciertas entidades federativas; observemos con mucho cuidado que el tema de seguridad se encuentre entre las prioridades de los candidatos. Esto significa que haya cierta concordancia entre los discursos, planes y promesas de campaña en materia de seguridad y justicia de los candidatos con la realidad que enfrentan los distritos, municipios y entidades federativas en los cuales se celebrarán elecciones.

Por ejemplo, ¿qué piensan hacer los candidatos a gobernador de Guerrero ante 1 514 homicidios dolosos, 683 homicidios culposos, 110 secuestros y 159 extorsiones reportadas oficialmente durante 2014? ¿Qué piensan hacer los candidatos a la presidencia municipal de Acapulco, que nuevamente se presenta como la tercera ciudad del mundo con el mayor número de homicidios con una tasa de 70.47 por cada 100 mil habitantes? Ser autoridad no solo debe representar la responsabilidad y el honor de guiar las olíticas de una entidad o municipio o coadyuvar a que se implemente nuevas y mejores normas; no debe ser solo el beneficio de una posición, un prestigio, prestaciones y un sueldo; debe ser asumir la responsabilidad de hacer tangibles las promesas de campaña y dejar el cargo habiendo mejorado, con hechos, la vida de los gobernados.
Podemos poner un ejemplo más, Michoacán, una de las entidades que más ha sido azotada por la inseguridad. En esta entidad emblemática, los candidatos de las tres principales fuerzas políticas se expresaron a favor de la salida de Alfredo Castillo, Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo, figura nacida en esta administración federal como una respuesta a la delincuencia, violencia e impunidad en la entidad. Dicha salida se concretó el pasado 22 de enero, sin que conozcamos cuál es el plan del gobierno federal y de cada uno de los candidatos para resolver la falta de seguridad, los homicidios, secuestros (que evidentemente no son denunciados pues reporta un descenso de 57.22% de dicho indicador), las extorsiones presenciales y el descontrol general que representan las policías rurales.

Por otro lado, debe observarse detenidamente la contienda electoral en Tamaulipas, entidad que ocupó el primer lugar en secuestros; el séptimo, en homicidios culposos; el noveno, en homicidios dolosos; el décimo, en extorsiones. Esto sin contar la cantidad significativa de delitos que no fueron denunciados por las personas ya sea por miedo a posibles represalias o por causas atribuibles a la autoridad, es decir, la cifra negra. ¿Cómo ayudarán los futuros diputados federales desde su curul, a combatir la plena ausencia de control del Estado? ¿Cómo mejorarán la vida de los tamaulipecos y garantizarán el respeto a sus derechos humanos?
De nuevo desde el Observatorio Nacional Ciudadano hacemos el llamado a que federación y entidades asuman con toda la responsabilidad la cristalización y cumplimiento de los distintos acuerdos para mejorar tanto las condiciones de seguridad como la calidad de la información en la materia, este último específicamente fue asumido en la XXXVI Sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP). Esto nos permitirá un diagnóstico más efectivo en materia de seguridad y para que cada uno de los ciudadanos podamos exigir que se nos rinda cuenta con datos a la mano en materia de seguridad y justicia, porque hoy cerramos un 2014 que en el papel, con la estadística actual, nos dice que la seguridad va mejorando; mientras que, muchos de nosotros continuamos viviendo con miedo, padeciendo la delincuencia y el ejercicio de la violencia.

FRANCISCO RIVAS
Director General
@frarivasCoL