Reporte sobre delitos de alto impacto. Enero 2015

Clip to Evernote

La incidencia delictiva y la violencia en México continúan siendo temas que ameritan la atención de la comunidad nacional e internacional. Por ello, no es ninguna novedad que tanto autoridades como representantes de la sociedad civil debatamos sobre todos aquellos hechos que impactan la cotidianeidad de todos los que habitamos o transitamos por el territorio nacional. Quizás habrá quienes crean que hablar y analizar tan continuamente estos temas sea una exageración o una simple obsesión, sin embargo, la realidad es que la impunidad y la falta de seguridad en nuestro país no se pueden ignorar sobre todo cuando existe una amplia agenda que atender en esta materia.

Respecto a la problemática que enfrentamos es importante señalar que coexisten dos posturas sobre lo que realmente está sucediendo en materia de seguridad y justicia. Por un lado, las autoridades insisten en leer como contundentes los datos reportados por las procuradurías estatales al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), a calificar como un éxito incuestionable su actuación, así como a destacar las capturas de famosos y peligrosos integrantes de grupos del crimen organizado. Por otro lado, nos encontramos algunos representantes de la sociedad civil, especialistas o medios de comunicación que hemos dado cuenta de la creciente violencia y sensación de inseguridad en ciertas entidades federativas, de la falta de confianza en el desempeño de nuestras autoridades y de las debilidad de los registros estatales de averiguaciones previas disponibles en el SESNSP.

 

Objetivamente es reconocible que hay avances marcados en ciertas entidades federativas, que las detenciones y presentaciones de los criminales ante la justicia son mensajes de recuperación del poder por parte del Estado sobre la delincuencia en ciertos territorios del país. Además es preciso mencionar que últimamente desde el Centro Nacional de Información (CNI) se ha asumido con mucha responsabilidad subsanar algunas de las debilidades metodológicas de registro de la incidencia delictiva. Sin embargo, un análisis específico de lo que ocurre alrededor de ciertos delitos en el ámbito local debe urgir a la acción coordinada de las autoridades de los tres niveles de gobierno, ya que a pesar de lo referido es incuestionable que continuamos sumidos en una importante crisis de seguridad ciudadana derivada no solo de los altos niveles de criminalidad y de las violencias ejercidas sino de sus costos de diversa índole.

Una prueba de que aún falta mucho por hacer en la materia se puede apreciar en los índices de algunos delitos de alto impacto que nos continúan afectando cotidianamente. Por ejemplo, en relación con lo que sucede en materia de homicidio doloso vemos que de diciembre de 2014 a enero de 2015 se dio un incremento de 1.18%; este incremento mensual no se había observado desde el comparativo de diciembre de 2011 con el de enero de 2012, cuando se dio un aumento de 1.78%. Si observamos de manera específica las modalidades de este delito se aprecian reducciones de 4.79 y 4.94% de aquellos que fueron cometidos con armas de fuego y con armas blancas, respectivamente. No obstante, los homicidios dolosos clasificados como “otros” tuvieron un aumento de 25.17%.

Para tener una visión más completa sobre este ilícito en nuestro país, no es posible perder de vista el comportamiento del homicidio culposo sobre todo por la dudosa manera en que lo registran y clasifican las procuradurías estatales de justica. Por ejemplo, para enero de 2015 resulta insuficiente que más del 97% de este tipo de homicidios sean clasificados en “otros” o “sin datos”. Ante este tipo de elementos es inevitable preguntar cómo se puede afirmar contundentemente los avances en esta materia y además invita a cuestionar cómo se están diseñando las políticas públicas para controlar y desincentivar este tipo de criminalidad si aparentemente se desconocen sus principales rasgos.

Por otro lado, se aprecia que en enero de 2015 se denunciaron 89 secuestros en el ámbito nacional, es decir, 5 casos más que los registrados en diciembre de 2014. Por esta razón, se distingue una variación al alza de 5.95%. A pesar del incremento observado es importante mencionar que enero de 2015 es el segundo mes con menor número de secuestros en los últimos dos años. Es importante tener en cuenta que estas cifras muy probablemente únicamente dan cuenta de los secuestros extorsivos y no del resto de los supuestos establecidos en el Artículo 9 de la Ley General para Prevenir y Sancionar los Delitos en Materia de Secuestro como es el caso de los secuestros exprés.

En relación con uno de los delitos más cotidianos, el robo con violencia se distinguió un aumento de 3.66% de sus denuncias entre diciembre de 2014 y enero de 2015. Adicionalmente, se observó que aquellos casos clasificados como comunes incrementaron 3.75%; mientras que los robos a instituciones bancarias y en carretera disminuyeron 2.78 y 2.61%, respectivamente. De igual manera, en materia de robo de vehículos se apreció un alza de 2.94% entre diciembre de 2014 y enero de 2015. Bajo esta perspectiva, cabe precisar que aquellos que fueron cometidos con violencia incrementaron 7.78% y los cometidos sin violencia crecieron 1.15%.

Por otra parte, los robos a casas habitación aumentaron 3.59% entre diciembre de 2014 y enero de 2015. En este sentido, se observó un alza de 19.60% de aquellos robos cometidos con violencia y de 6.58% de los que fueron perpetrados sin violencia. En materia de robos a negocios, sobresale que estos incrementaron 6.19% durante el mismo periodo. Sobre este tipo de ilícito hay que señalar que los casos con violencia tuvieron un crecimiento de 14.19% y los que fueron sin violencia aumentaron 1.59%.

Como se ha podido apreciar durante los últimos meses, no basta con el registro de una baja de las estadísticas de averiguaciones previas para afirmar categóricamente que la situación de seguridad ha mejorado. Esto principalmente se debe a que se requiere de un análisis focalizado para comprender la evolución de las dinámicas delincuenciales. Un claro ejemplo de la necesidad de realizar este tipo de análisis y de la carencia de estos por parte de las autoridades es lo que dimos a conocer acerca de lo que ocurre en la Zona Metropolitana de la Laguna (compuesta por los municipios de Torreón, Coahuila, Lerdo y Gómez Palacios en Durango). La Laguna ha sido considerada como un caso de éxito por autoridades locales y federales debido a que el homicidio doloso tuvo una disminución de más de 50%, a partir del seguimiento del comportamiento de los registros de averiguaciones previas y carpetas de investigación. Lo que se deja a un lado es que, pese a esta innegable disminución, la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes colocaría a La Laguna, si fuese una entidad, como la cuarta con más homicidios, la tercera con más robos con violencia y la segunda con más robos a negocios a lo largo de 2014.

Por este tipo de factores, debe existir un equilibrio entre las declaraciones de nuestras autoridades, el reconocimiento de las tareas pendientes y el sufrimiento de las víctimas del país; mientras que la narrativa oficial se encuentre más alejada de la vivencia ciudadana, menos se podrá generar el apoyo que nuestros funcionarios necesitan de la comunidad. Es incuestionable que la situación por la que atraviesa nuestro país urge a la reconstrucción del diálogo entre gobernados y gobernantes, mostrar evidencias de éxitos en el combate a la corrupción, el fortalecimiento institucional y del Estado de Derecho para que de esta manera la sociedad en conjunto avancemos hacia un México justo, seguro y pacífico.

FRANCISCO RIVAS

Director General

@frarivasCoL