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Reporte Mensual sobre los delitos de alto impacto, abril 2015.

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Desde julio de 2013 hemos ido entregando mensualmente análisis rigurosos de los delitos de alto impacto cuales homicidio (doloso y culposo), secuestro, extorsión, robo con violencia y robo de vehículo. En 2014 agregamos como unidad de análisis el robo a casa habitación, el robo a negocio y el robo a transeúnte. Al mismo tiempo iniciamos un trabajo profundo para entender y explicar qué sucede alrededor de la trata de personas, ahondamos en secuestro, extorsión y de otros delitos patrimoniales.

En el marco de las investigaciones llevadas a cabo a lo largo de éstos dos años hemos explicado qué está sucediendo en el país en materia de seguridad, expuesto las inconsistencias que se presentan cuando las autoridades estatales publican sus informes delictivos, los subregistros de la estadística criminal, la opacidad y la falta de transparencia y rendición de cuentas de ciertas autoridades, pero también hemos destacados los avances y logros alcanzados por los responsables de la seguridad del país.

Los logros principales obtenidos en este proceso son:

1. La toma de acciones por parte del gobierno federal para desarrollar un proceso de homologación de la información en materia de incidencia delictiva.
2. Los conteos accesibles para todo el público de número de víctimas en materia de homicidio, de secuestro y extorsión. 3. La incorporación de las cifras de secuestros denunciados a la federación.

4. Los indudables avances en materia de transparencia y rendición de cuentas en estados como Aguascalientes y Chiapas.

Parte de estos logros se obtuvieron gracias al trabajo colegiado con organizaciones como México Unido Contra la Delincuencia, México Evalúa, Causa en Común, Alto al Secuestro, Centro Integral del Desarrollo (CIDAC), el Instituto Mexicano de la Competitividad, Más Ciudadanía, entre otras. Organizaciones ciudadanas que, desde su conocimiento acumulado, han logrado poner en evidencia algunas de las principales falencias de las acciones de seguridad, proponer acciones de mejora, e incluso, participar activamente en algunos proyectos que han mejorado la calidad del algunas aristas del modelo de seguridad vigente.

Desde el Observatorio Nacional Ciudadano hemos tenido muchas horas de trabajo académico y de reuniones con las autoridades para lograr consensos, exponiendo los avances en diferentes foros, con el objetivo de mejorar las condiciones de seguridad y disminuir el número de víctimas en el país mediante la obtención de diagnósticos oportunos y específicos, que sean una fotografía suficientemente cercana a la realidad que viven las personas entorno al delito. Hemos dicho reiteradamente que si no contamos con diagnósticos precisos es altamente probable que las políticas públicas de seguridad también sean inadecuadas.

A pesar de los avances obtenidos, esta primera tarea aún no está concluida, pues todavía la información oficial que contamos no es lo suficientemente consistente y robusta para comprender con mayor precisión el fenómeno delictivo. Una vez que logremos ello, podremos diseñar mejores indicadores que nos permitan entender el comportamiento de delitos y las variables que operan para que estos ocurran. En el Reporte de los delitos de alto impacto. Abril 2015, por ejemplo, encontramos que las denuncias de los delitos de homicidio doloso, secuestro y extorsión han bajado con respecto a marzo, sin embargo al observar su comportamiento en un periodo más amplio se observa que los homicidios intencionales, desde 2011 presentan una reducción en la frecuencia de su ocurrencia, mientras que el secuestro y extorsión muestran una baja significativa desde el 2013, año en donde se alcanzaron los máximos históricos.

En el caso de las denuncias de los robos en abril de 2015, a excepción del robo a transeúnte, disminuyeron con respecto al mes anterior, pero en un análisis de mayor plazo se distingue que por ejemplo, el robo a casa habitación es mayor que el robo a transeúnte.
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Presentación
En el caso del secuestro ¿qué significa su tendencia a la baja? Hoy no sabemos, no tenemos suficientes elementos para poder entender a qué se debe ¿Las Unidades Especializadas en el Combate al Secuestro-UECS- están logrando desactivar las bandas y disuadir este delito? ¿Los delincuentes están migrando a otros negocios más lucrativos? ¿La población ha dejado de confiar en la autoridad para denunciar este tipo de ilícitos? ¿No se están contabilizando correctamente los eventos suscitados en las distintas localidades del país? Las respuestas para contestar a estos cuestionamientos no las tenemos porque los números están construidos sólo para explicar los cuántos y no los cómo.

Para intentar dar con los cómo serán determinantes los futuros pasos que el Observatorio y las autoridades lleguen a dar. Probablemente la política de combate al secuestro sea el semillero que nos ayude a entender cómo construir políticas locales exitosas para reducir el número de delitos cometidos en las entidades y por eso hacemos un llamado a la Coordinación Nacional Antisecuestro para dar a conocer los indicadores objetivos y auditables el desempeño de las UECS.

Este será un trabajo complejo que requiere de apoyo ciudadano y, como escribí en el portal La Silla Rota mi columna ser sociedad civil en México es difícil1:

hoy te invito a que te sumes en una causa; tú elige cuál, hay muchas maneras de apoyar, desde retuitear hasta participar activamente con alguna organización. Pero lo importante es que te conviertas en parte de esta masa que debe crecer y que esta compuesta de personas que buscamos una sociedad donde la dignidad humana siempre sea respetada, donde el acceso a la justicia sea parejo para todos y donde la ley proteja los derechos de los individuos y de la sociedad.

Si no sabes por donde empezar, en el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) te compartimos nuestra experiencia y te ayudamos a aprender cómo hacerlo. La experiencia que hemos madurado en conjunto con México Evalúa A.C. en activar a la sociedad civil local a través de nuestros observatorios estatales, regionales o municipales, pertenecientes a la #RedObservatoriosSeguridad, nos ha permitido madurar una experiencia de cómo ser un actor relevante es posible. Ser sociedad civil en México es difícil pero la urgencia que tenemos de mejorar las condiciones del país nos lleva a afirmar que enfrentar los resultados de la inacción sería aún peor.
FRANCISCO RIVAS

Director General @frarivasCoL

Incidencia de los delitos de alto impacto en México 2014. Reporte anual

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El 2014 fue un año de grandes eventos en la agenda de seguridad del país: la creación de una Coordinación Nacional contra el Secuestro y la Extorsión (CONASE); las intervenciones por parte del gobierno federal en Estado de México, Guerrero, Michoacán y Tamaulipas, así como los terribles eventos de Tlatlaya e Iguala que pusieron en tela de juicio el desempeño de la federación en esta materia.

En este complejo escenario medir los resultados de estas intervenciones es difícil, si analizamos los datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) podríamos pensar en un éxito importante en la política de seguridad, puesto que 5 de los 6 delitos de alto impacto presentaron bajas importantes. En el caso de homicidio doloso, la disminución es concordante con la tendencia dominante desde 2011, el secuestro y la extorsión presentaron disminuciones luego de alcanzar niveles históricos en 2013. Además de que se aprecia que únicamente el homicidio culposo presentó un incremento por quinta vez consecutiva.

Sin embargo, la situación alrededor de cada delito debe ser estudiada con más detalle para entender qué está sucediendo en el país en esta materia, ya que un aspecto central es distinguir entre la cantidad de delitos cometidos y la calidad de los mismos. A continuación presentamos las principales debilidades en la cantidad de delitos registrados y publicados en las bases del SESNSP:

1. El primer punto a señalar que es válido para todos los delitos, es que en caso de concurrencia de delitos, es decir, cuando son cometidos en el mismo evento más de un ilícito (robo, secuestro, homicidio) no tenemos la certeza sobre cómo lo registran estadísticamente a partir de la clasificación del hecho acorde con los criterios jurídicos del ministerio público. Esta circunstancia hace que existan un serie de interrogantes que no solo atañen la investigación del crimen sino la recopilación de la información respectiva. ¿Se registra exclusivamente el primer incidente que da pie a la denuncia, averiguación previa o carpeta de investigación? ¿Se registran todos los delitos cometidos? ¿Se reporta el homicidio cometido? ¿El homicidio es clasificado como delito culposo o doloso?

Esta primera situación puede implicar un subregistro de delitos que desconocemos: qué tan importante pueda ser o, por ejemplo, cuántos ilícitos concurrentes no permiten saber el número de secuestros o violaciones. Por otro lado, genera una importante asimetría en función de la cantidad de delitos registrados por entidad federativa pues pareciera que existen los incentivos necesarios para que las autoridades estatales opten por informar inadecuadamente sobre la incidencia delictiva.

2. La autoridad federal ha decidido utilizar el homicidio como el indicador más importante en materia de seguridad y violencia, los descensos reportados de este delito que comenzaron a mediados de 2011, podrían sustentar la postura del gobierno de la república respecto a que la política de seguridad ha sido exitosa. No obstante, sin negar dicha reducción es importante subrayar la posibilidad de subregistros debidos a diversos factores tales como una disminución de la confrontación entre bandas, fruto de años de políticas de desarticulación de las mismas o de equilibrios alcanzados en las plazas; a subregistros por personas clasificadas como desaparecidas y que por lo contrario yacen en las fosas clandestinas a lo largo del país o simplemente la manera en que las procuradurías y fiscalías locales clasifican el delito.

3. Tomemos el ejemplo anterior: un robo que lleva a un secuestro, el cual conlleva una violación y finalmente concurre en un homicidio. En este caso, en el colectivo imaginario el delito debería clasificarse como homicidio doloso, mientras que las autoridades a lo largo del país lo clasificarían como un homicidio culposo, alegando que la intencionalidad del evento es el secuestro y no el homicidio. Pongamos otro ejemplo, en un asalto la víctima se resiste a ser atracada y recibe un disparo mortal; siendo el robo y no el homicidio la intención del delito, muy probablemente este se clasificará como un homicidio culposo. Justamente este tipo de situaciones son las que podrían explicar porqué se ha registrado el importante descenso del homicidio doloso y el comportamiento al alza del culposo.

4. En relación con el secuestro es fundamental reconocer la reducción de los número reportados en el ámbito nacional, la cual podría hacernos pensar que la política antisecuestro está teniendo efectos positivos pese a que continuamos viendo situaciones graves en diversas entidades como Tamaulipas, cuya tasa por cada 100 mil habitantes supera el índice nacional y donde la autoridad local parece no tener interés en rendir cuentas ni en atender el problema.

De la misma manera que reconocemos el descenso de las denuncias de este delito es importante admitir que existe un subregistro de secuestro como expusimos ampliamente en nuestro estudio Análisis integral del secuestro en México. Cómo entender la problemática. Una de las principales debilidades de la estadística de este delito disponible en el SESNSP radica en que no se reportan todos los casos de los supuestos de secuestros contemplados en el Artículo 9 de la Ley General para Prevenir y Sancionar los Delitos en materia de Secuestro (LGPSDS), solo se están tomando en consideración los secuestros extorsivos y se están dejando de lado, por ejemplo, los secuestros exprés. Aunado a ello, de acuerdo con algunos ejercicios realizados en materia de transparencia se pudo detectar que los secuestros de migrantes en muchas ocasiones no solo no son contabilizados sino investigados por las autoridades correspondientes.

Asimismo es fundamental conocer con mayor detalle la efectividad de la estrategia antisecuestro a través de indicadores de efectividad del trabajo de las Unidades Especializadas Contra el Secuestro (UECS) mediante microdatos más puntuales sobre la actuación de cada una de ellas. Esto significa que necesitamos conocer el número de víctimas rescatadas, los porcentajes de bandas desarticuladas, el monto del dinero recuperado, en qué momento y cómo se rescatan a las víctimas para así poder tomar como ejemplo para el combate de otros delitos esta experiencia.

5. El marcado descenso en los registros de extorsión podría parecer un dato positivo; cuando se piensa en una disminución de casi el 30% se tiene la tentación de considerar un gran logro de acciones implementadas en esta materia. Muy probablemente las campañas informativas que le advierten a potenciales víctimas de extorsiones telefónicas, han logrado que cada vez más gente no ceda dichos engaños o amenazas que suelen ser realizadas desde los centros de readaptación social (CERESOS) del país.

Al respecto, vale la pena recordar que los CERESOS en muchos casos carecen de bloqueadores de señal de telefonía celular, que aún donde hay bloqueo de señal celular existen complicidades entre las autoridades penitenciarias y los internos, para que a estos último les sea permitido continuar delinquiendo desde los centros de reclusión y que aunado a este complejo escenario no se observa una política específica de combate a la extorsión presencial.

Asimismo no debemos olvidar que la marcada disminución de los registros de este delito también se debe a la manera en la que algunas entidades optaron por registrar la extorsión. Hasta 2013 algunas entidades registraban estadísticamente solo el delito consumado mientras que otras registraban las tentativas del hecho delictivo; a partir de 2014 las entidades solo registran los casos en donde la víctima pagó, esto significa que probablemente hay menos víctimas de este delito pero indudablemente hay menos registros del mismo, sin que ello implique una disminución neta de su incidencia. Otro aspecto a destacar en cuanto al registro radica en que a pesar de que exista una norma técnica, ello no determina que las entidades reporten la información sobre incidencia delictiva acorde con dichos criterios, simplemente observemos el caso de Nayarit que no reporta las averiguaciones previas iniciadas por distintos ilícitos como la extorsión.

6. En cuanto a las distintas modalidades de robo, resulta significativa su disminución sobre todo si se trata de aquellas conductas relacionadas con otros ilícitos, como es el caso del robo de vehículos. Sin embargo, inclusive detrás de dicha reducción existen una serie de aspectos técnicos desatendidos y al mal desempeño de las instituciones para motivar la denuncia ciudadana, ya que de acuerdo con las encuestas de victimización levantadas por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) generalmente la gente no suele denunciar los hechos delictivos por causas atribuibles a la autoridad.

Por otro lado, en materia de robo la implementación del nuevo sistema de justicia penal implica un reto en cuestión del registro de los robos cometidos sin violencia que hasta el momento no ha sido atendido. Ello se debe a que con la implementacion de este nuevo sistema, los casos de delitos no graves como son los robos sin violencia, tienen la posibilidad de resolverse mediante sistemas alternos de justicia. Toda vez que esto sucede el sistema no permite abrir una carpeta de investigación, insumo para los registros del SESNSP.

7. Otro elemento importante a la hora de analizar el comportamiento del los delitos cometidos en el país, es el número de delitos no denunciados a la autoridad, la famosa cifra negra. Según lo que reporta INEGI el número los delitos no denunciados ha crecido año tras año, pasando del 91.6% en 2011, a 92.1% en 2012 y 93.8% en 2013. Es decir que el dato más reciente indica que en el país se denuncian únicamente 6 de cada 100 delitos, que en el caso del secuestro llegan a ser aproximadamente 2 de cada 100 y en el de extorsión sólo 1.5 de cada 100.

Como mencioné previamente, si solo calificamos los avances y retroceso en materia de seguridad a partir de un enfoque nacional, aparentemente el problema de seguridad ha mejorado. No obstante, ese sería un acercamiento inadecuado para la crisis que enfrenta la población pues implicaría ignorar que hay zonas del país en donde de manera sistemática e impune se comete cualquier tipo de ilícito. Ejemplos de esto, se pueden apreciar en la situación de Guerrero pues fue la entidad con más homicidios dolosos durante 2014 y sobresale el caso de uno de sus municipios, Acapulco, pues registró la mayor tasa de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes. Asimismo vale la pena recordar la cantidad de secuestros ocurridos en Tamaulipas, los niveles de extorsiones reportados en Morelos y Nuevo León o bien la incidencia de robos de vehículo en Baja California durante 2014.

Lanzar las campanas al vuelo y decir que estamos en el mejor momento de seguridad es sencillo y más aún si no vives, por ejemplo, en un municipio donde pareciera que el secuestro, la extorsión y el homicidio doloso son norma. Reafirmar casi como si fuera mantra, la mejora indiscutible de la seguridad del país sin tomar en cuenta los aspectos técnicos particulares que hemos mencionado también es fácil, ya que en cierta forma implica cerrar los ojos a la autocrítica y aceptar que aún falta mucho por hacer. Es momento que las autoridades entiendan la importancia de la información de calidad en materia de seguridad. Que entiendan que mala información genera malos diagnósticos, un deficiente combate frente a la delincuencia y, finalmente, la falta de acceso a la justicia para muchas personas.

En los últimos años hemos perdido decenas de miles de vidas, hemos promovido el rencor social, generado costos económicos y no económicos por una lucha contra el crimen basada en la reacción, no en la prevención y la resolución de los conflictos que generan la inseguridad. Debemos pasar de las políticas públicas sustentadas en acuerdos políticos y no en evidencia empírica para que contemos con una verdadera seguridad humana en México.

A través de este documento, desde el Observatorio Nacional Ciudadano hacemos un llamado a las autoridades locales a que asuman con responsabilidad el liderazgo en este tema; a las autoridades federales a que continúen trabajando para mejorar tanto la calidad de la información como los sistemas de atención a víctimas y a cada una de las personas a que se sumen de manera corresponsables en la lucha contra toda forma de ilegalidad y violencia para que vayamos construyendo un importante contrapeso ante los retos que la realidad del país nos demanda.

 

FRANCISCO RIVAS
Director General
@frarivasCoL

Reporte mensual sobre delitos de alto impacto. Marzo 2015

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El alcance del Reporte sobre delitos de alto impacto. Marzo 2015 consiste en brindar una interpretación descriptiva del comportamiento de los delitos de alto impacto, mediante un análisis espacio-temporal de las averiguaciones previas o carpetas de investigación registradas. Por lo tanto, este texto exclusivamente se limita a señalar la tendencia nacional de cada ilícito desde 2006, la tasa de variación del periodo marzo 2014-febrero 2015 frente a marzo de 2015. Aunado a ello, se presentan las entidades federativas que han contado con las mayores y menores cantidades de delitos de alto impacto, en términos absolutos y de las tasas de delitos por cada 100 mil habitantes.

 

El contenido de este documento está estructurado en 9 apartados en los cuales se abordan los delitos de alto impacto, a partir de los valores absolutos y relativos registrados durante los doce meses del periodo marzo 2014-febrero 2015 y de marzo de 2015 tanto en el país como en cada una de las entidades federativas. En el primero de los apartados de este reporte se analiza el homicidio doloso; en el segundo, el homicidio culposo; en el tercero, el secuestro; en el cuarto, la extorsión; en el quinto, el robo con violencia; en el sexto, el robo de vehículo (con y sin violencia); en el séptimo, el robo a casa habitación (con y sin violencia); en el octavo, el robo a negocio (con y sin violencia); y, por último, el robo a transeúnte (con y sin violencia).

En las secciones correspondientes a los homicidios (doloso y culposo), secuestros y extorsiones hemos incorporado un análisis sobre las estadísticas de víctimas que están disponibles en el SESNSP como resultado del acuerdo 05-XXXV-13 del Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP), adoptado el 20 de diciembre de 2013 por sus integrantes. Es importante señalar que a partir de este reporte en el apartado relacionado con secuestro se analizarán las cifras de averiguaciones previas y víctimas registradas en el fuero federal que fueron reportadas por la Procuraduría General de la República (PGR) al SESNSP como resultado de las acciones de la sociedad civil. Contar con estos datos es de suma importancia puesto que nos permitirá dimensionar y conocer más a detalle la victimización por estos delitos de alto impacto, de manera asociada a la labor de los agentes del ministerio público de cada entidad federativa. Debemos mencionar que esta información, dada la coyuntura nacional de seguridad, es fundamental para avanzar en la generación de diagnósticos más completos, objetivos y fundamentados sobre los procesos de violencia y delincuencia que se han gestado a lo largo del país.

Reporte sobre delitos de alto impacto. Febrero 2015

En el Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad (ONC) renovamos diariamente nuestro compromiso social para lograr un México seguro, pacífico y justo; que cuente con un marco normativo que sea respetado por todos sin importar la edad, la profesión, el estrato económico al que uno pertenezca o el puesto que cada quien desempeñe. Un país en donde el respeto y el acatamiento de la norma sea lo que fomente y propicie tanto el desarrollo personal como el nacional, un país en el cual la ley se aplique sin distingos ni agendas políticas.
Sin lugar a dudas, este es un gran desafío sobre todo si tomamos en consideración que en semana recientes no solo ha sido evidenciado el rechazo y la aparente inexistencia de la norma sino sus profundas implicaciones sociales como la desconfianza hacia las instituciones públicas y entre los propios ciudadanos. Esta podría parecer como algo menor o sin importancia, sin embargo, se trata de un factor sumamente serio que conlleva un impacto negativo en las expresiones de participación ciudadana, en el tejido social y en el desarrollo económico.
Como parte de nuestra contribución para lograr mejorar las condiciones por las que atraviesa México, en conjunto con otras organizaciones sociales, hemos dado seguimiento puntual no solo a las estadísticas oficiales sobre incidencia delictiva sino que hemos identificado una serie de fortalezas y debilidades de las instituciones de seguridad y justicia, así como de la sociedad civil en nuestro país. Los análisis que llevamos a cabo mensualmente más allá de que tienen como principal objetivo, identificar objetivamente los avances y retrocesos, han dado a conocer importantes áreas de oportunidad en las instancias involucradas en el tema que deben ser atendidas si lo que realmente se pretende es garantizar la seguridad ciudadana y que prive dicho paradigma. Un ejemplo de ello, es la debilidad o inexistencia de procesos homologados y no seccionados de sistematización de la información estadística sobre incidencia delictiva que da como resultado una serie de insumos cuantitativos de baja calidad y poco rigurosos.
Identificar ese tipo de cuestiones es fundamental pues los diagnósticos que solo son una lectura superficial del problema, ajenos a las dificultades y prácticas institucionales, poco o nada aportan en la toma de decisiones pertinentes. Justamente debido a lo que se desempeña desde la sociedad civil, podemos afirmar que parte de la debilidad en el combate de la inseguridad y la violencia son los diagnósticos imprecisos sobre la delincuencia. Ello tiene serias consecuencias como el diseño e implementación de políticas públicas inadecuadas o el uso ineficiente de recursos que no tienen el impacto que deberían tener para controlar, desincentivar y prevenir la criminalidad.
Esto ha sido lo que ha sucedido en el caso del secuestro pues en los últimos 20 años, la sociedad mexicana se ha organizado y volcado vez tras vez a las calles, logrando que las autoridades atiendan el delito de una manera aparentemente contundente. Es cierto que parece que ha disminuido la incidencia de este delito, pero estamos conscientes de que nos encontramos aún muy lejos de que este crimen se haya logrado disminuir a su mínima expresión y mucho menos erradicarlo.
A lo largo de las dos últimas décadas, miles de vidas han sido marcadas por este terrible delito y así como señalamos cuando las cifras son elevadas en los delitos de alto impacto, hacemos mención que desde diciembre de 2014 se contabilizan menos de 100 averiguaciones previas de secuestro en el fuero común en el ámbito nacional. Es cierto que este es un avance importante, sin embargo, no podemos dejar de lado que el delito sigue reportándose inadecuadamente en las procuradurías locales, es decir, eligiendo criterios de registro personales y no los supuestos de la ley general en la materia o la enorme cantidad de casos que no se denuncian. Además de que faltan por ser considerados todos aquellos secuestros de migrantes cometidos en las distintas entidades federativas.
De la misma manera en que hacemos referencia a los puntos críticos o débiles de los análisis oficiales, hay que destacar que recientemente contamos con nuevos indicadores sobre el secuestro que nos permitirán complementar parcialmente las investigaciones sobre este tema. Se trata de las estadísticas sobre secuestros del fuero federal, que hasta el momento dan cuenta de 84 casos durante el primer bimestre de 2015 que a la par deben tomarse en consideración con los 188 casos del fuero común.
Gracias a la acción conjunta de Edna Jaime, María Elena Morera, Andrea Ambrogi, Alejandro Martí y Miguel Treviño, invitados permanentes al Consejo Nacional de Seguridad, así como a organizaciones como Alto Al Secuestro, México Unido Contra la Delincuencia o a la Red de Observatorios del ONC logramos que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) empezara a publicar las cifras de víctimas de secuestro, homicidio y extorsión, a parte del número de averiguaciones previas en 2014. Ello mismo ha sido posible a principios de 2015, con los registros de secuestros del fuero federal. Estos son importantes resultados de la sociedad civil y confiamos en que estos pasos nos permitirán contar con diagnósticos más precisos y, por ende, con decisiones más certeras para combatir y erradicar este delito. La experiencia de algunos países de nuestra región y de otras latitudes del mundo lo han logrado, por lo tanto, es inaceptable pensar que una familia más pase por este dolor en México.

Reporte sobre delitos de alto impacto. Diciembre 2014

La criminalidad y violencia continúan siendo un problema muy serio en nuestro país, sobre el cual aún hace falta más y mejor información oficial. Esto no es ninguna novedad sino al contrario se trata de una cuestión histórica que aparentemente no ha sido considerada lo suficientemente prioritaria por nuestras autoridades. Por ende, no nos cansamos ni tememos insistir una vez más que requerimos de diagnósticos más objetivos y certeros que partan de información de calidad que permitan un control adecuado de la inseguridad y exigir la rendición de cuentas correspondiente. Lamentablemente, hasta que no contemos con ello, continuaremos escuchando la repetición de los discursos sobre los avances en materia de seguridad sin contar con las certezas que forzosamente necesitamos pues no se trata de una mera cuestión narrativa sino de resultados. Seguir leyendo →

Reporte sobre delitos de alto impacto. Noviembre 2014

El último cuatrimestre del año resultó un periodo muy difícil para la autoridad federal, pues tuvo que enfrentar una serie de graves eventos de incidencia delictiva que evidenciaron la colusión entre autoridades y diversos grupos del crimen organizado. Cada vez fueron más visibles las violaciones a los derechos humanos y los actos de corrupción, al grado que pusieron en entredicho la narrativa oficial sobre la mejora de las condiciones de seguridad y la eficacia del gobierno federal en el combate al delito.
Las autoridades del Estado, con el inicio de 2015, vuelven a hablar sobre los avances obtenidos frente a la criminalidad en nuestro país. Para muestra de ello, tan solo basta con recordar las declaraciones del presidente Peña Nieto en Ciudad Juárez, el pasado 14 de enero, en las cuales puso como ejemplo los resultados alcanzados en la ciudad fronteriza tras declarar que “la significativa reducción en los índices de criminalidad y homicidios en esta ciudad proyecta a México ante el mundo como una nación que está cambiando y mejorando sus condiciones de seguridad […] Y que está reduciendo los índices de violencia que son los que más preocupaban a la sociedad mexicana”1.
Es cierto que las estadísticas oficiales reportadas por las procuradurías y fiscalías estatales presentan ciertas disminuciones, las cuales reflejan las denuncias que conllevaron el inicio de averiguaciones previas o carpetas de investigación. Dicha información que es publicada mensualmente por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), muestra una baja generalizada de la incidencia de los delitos de alto impacto como se puede observar en las siguientes tablas:

resumen

Fuente: Elaboración del ONC con datos del SESNSP actualizados al 19 diciembre de 2014
¿Qué está pasando? ¿Podemos afirmar categóricamente que la incidencia delictiva está presentando un comportamiento a la baja en todo el país? Lamentablemente, la respuesta a esta preguntas es no. Con la evidencia e indicadores que contamos, lo único que podemos afirmar es que los registros oficiales de averiguaciones previas y carpetas de investigación iniciadas disminuyeron sin que ello necesariamente implique la disminución de la incidencia delictiva. Esto se puede deber a los siguientes factores:

1. Como ha dado a conocer el Instituto Nacional de Estadistica y Geografía (INEGI) a través de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Pública (ENVIPE), los ciudadanos cada vez denuncian menos los delitos de los cuales fueron víctimas. La cifra negra en 2013 fue de 93.8% de acuerdo con el INEGI, es decir, que aproximadamente solo 6 de cada 100 se delitos se denuncian y derivan en el inicio de una averiguación previa. Debemos recordar que se trata de una denuncia cuando el ciudadano acude a una agencia del ministerio público, no solo cuando da parte de una noticia criminal a una policía local o federal, al ejercito o marina. Si bien existen registros policiales de cada una de las noticias criminales, lo que se toma en cuenta para medir la incidencia delictiva en México es únicamente la denuncia interpuesta
por el ciudadano ante las autoridades correspondientes de las procuradurías.

2. Los registros que hoy analizamos sobre incidencia delictiva únicamente corresponden a los delitos del fuero común, es decir, aquellos que son atendidos por las procuradurías o fiscalías estatales de justicia. Esto excluye todos los delitos del fuero federal y, por ende, aquellos que son atendidos por las autoridades federales.

3. Como pudimos demostrar en nuestro estudio Análisis Integral del Secuestro en México. Cómo entender esta problemática; si bien la Ley General para Prevenir y Sancionar los Delitos en Materia de Secuestro es clara y reconoce la modalidad de secuestro exprés en el Artículo 9, los registros sobre dicha modalidad no forman parte de las estadísticas oficiales sobre incidencia delictiva de la mayoría de las entidades federativas. Ello se debe a que en muchas ocasiones, este tipo de secuestro es catalogado de diversas maneras tales como: extorsión, amenaza o robo con violencia. Esto no es algo menor pues modifica por completo el comportamiento del secuestro que se aprecia a partir del análisis de las estadísticas oficiales disponibles en el SESNSP.

4. En la mayoría de las entidades federativas no se registran para fines estadísticos, todas aquellas extorsiones que no fueron consumadas. Por ejemplo, si una familia recibe 6 llamadas extorsivas (amenazas o engaños) pero nunca paga el monto solicitado por el criminal durante un año, en buena parte de las entidades no existirá registro alguno de estos 6 eventos, pese a que la familia haya acudido al ministerio público a interponer su denuncia en cada una de las ocasiones.
5. Ante la implementación del nuevo sistema de justicia penal debemos considerar los retos que tenemos frente a nosotros en relación la manera de registrar y recopilar la información sobre incidencia delictiva con fines estadísticos. Uno de los elementos de este nuevo sistema implica la depresurización de los casos que llegan al sistema de administración de justicia, tratando que todos los casos no graves se resuelvan a través de los sistemas de justicia restaurativa. Por ejemplo, esto implica que una cantidad significativa de robos sin violencia serán tratados por conciliación, por lo cual no es necesario abrir una carpeta de investigación para estos eventos. Actualmente, los lineamientos y formatos implementados no captan los registros de este tipo de casos pues la información del SESNSP solo da cuenta de las averiguaciones previas o carpetas de investigación iniciadas.
Continuamente hemos destacado que la estadística criminal es fundamental para la toma de decisiones acertadas. Esto se debe a
que permite la elaboración de diagnósticos que tienen como fin dar a conocer el estado que guarda la problemática de inseguridad
y evaluar las acciones implementadas en la materia. Debido a los factores enlistados, podemos decir que desafortunadamente en
México no contamos con diagnósticos suficientemente completos para proyectar con precisión los recursos humanos, económicos
y los insumos necesarios para controlar la violencia y delincuencia, así como construir la paz en nuestro país.
Por estas razones, es fundamental destacar el acuerdo alcanzado en la XXXVII Sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública
en relación con el fortalecimiento de la calidad y cantidad de información pública. Este acuerdo impulsado por Edna Jaime, María
Elena Morera, Alejandro Martí, Andrea Ambrogi y Miguel Treviño como invitados permanentes a este consejo; es un esfuerzo
fundamental que no puede aplazarse si lo que queremos es resolver integralmente la crisis de inseguridad que nos aqueja. No
podemos aspirar a un país con paz y tranquilidad si contamos con los elementos mínimos para entender el fondo del fenómeno
delictivo y de la violencia que enfrentamos.
En resumen, ante el discurso de innegable mejora de la incidencia delictiva todos los mexicanos debemos ser cautelosos, parece que algunos delitos como secuestro, extorsión y robo van a la baja. Por lo tanto, a pesar de lo que pudiera interpretarse como avances de acuerdo con la estadística oficial de averiguaciones previas o carpetas de investigación iniciadas; no debemos olvidar bajo ninguna circunstancia la calidad de dicha información y lo que realmente refleja. Además se debe tener muy presente que es urgente tanto una metodología común como un modelo de capacitación e insumos homogéneos para generar una base que las entidades federativas asuman e implementen con responsabilidad, sin velar por interés político alguno, para mejorar la información y las políticas públicas en la materia. Otro aspecto que no debe ser olvidado es que, pese a las eventuales mejoras en la incidencia delictiva, cuando hacemos un análisis de la situación local podemos ver que algunas entidades no solo no han visto o experimentado dichas reducciones sino todo lo contrario, son víctimas del incremento de la criminalidad (como Tamaulipas en materia de secuestro o Guerrero y Michoacán en materia de homicidio).

FRANCISCO RIVAS
Director General
@frarivasCoL

1 Para conocer más a detalle el discurso del presidente Peña Nieto en Ciudad Juárez, Chihuahua, puede consultarse la nota informativa disponible en: <http://www.informador.com.mx/mexico/2015/570557/6/pena-nieto-resalta-reduccion-de-crimen-enciudad-
juarez.htm>

Reporte sobre delitos de alto impacto Octubre 2014

PRESENTACIÓN
El Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad (ONC) concluye el año con la entrega del Reporte sobre delitos de alto impacto. Octubre 2014. Nos gustaría decir que a diferencia de como iniciamos el año, los problemas de inseguridad y violencia han mejorado significativamente en nuestro país. Sin embargo, ello dista en demasía de la situación actual como puede evidenciarse con la serie de eventos y sucesos que impulsaron el cuestionamiento del desempeño de nuestras autoridades, así como la exigencia de resultados y de medidas que garanticen la no repetición de hechos violentos y violaciones a derechos humanos que han ocurrido en Michoacán, Tamaulipas, Estado de México y Guerrero, entre otras entidades federativas. Ello no ha sido lo único que ha marcado el final de 2014 sino que hemos tenido conocimiento de ejecuciones extrajudiciales o de malas actuaciones de algunas de las autoridades responsables de nuestra seguridad, como sucedió en Tlatlaya e Iguala.

En contraste con estos trágicos eventos, la estadística oficial derivada de las denuncias interpuestas por los ciudadanos que conllevaron que se iniciara una averiguación previa o carpeta de investigación en las instancias de justicia correspondientes, nos presenta una baja generalizada de 7 de los 8 delitos de alto impacto (homicidio doloso, secuestro, extorsión, robos con violencia, de vehículos, a casa habitación) si comparamos los primeros 10 meses del año con el mismo periodo de 2013. Cabe mencionar que solo se observa un incremento en el caso del homicidio culposo.

resumenFuente: Elaboración del ONC con datos del SESNSP actualizados al 17 de diciembre de 2014

Desde el Observatorio hemos enfatizado muchas veces que pese a que las cifras oficiales puedan parecer alentadoras en el papel, ellas no modifican la sensación de riesgo ni el miedo que diariamente sienten los ciudadanos tras ser víctimas o testigos de diversos delitos. Debido a ello consideramos pertinente destacar los siguientes elementos:

1. A pesar de las mejoras que aparentemente vemos a partir de las estadísticas sobre incidencia delictiva son aún muy elevados;

2. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) demostró que el número de delitos denunciados en el país ha disminuido en los últimos años, es decir, cada año los ciudadanos confiamos y denunciamos menos;

3. El universo de delitos cometidos y reportados por la autoridad en el país no se refleja en la estadística oficial pues existen diversas inconsistencias en los registros, ya sea por incapacidad institucional, natural evolución de las investigaciones, asimetrías en los procesos o sistemas de las procuradurías, falta de elementos a considerar en la estadística oficial (informes policiales homologados, delitos atendidos por las instituciones federales de seguridad y procuración de justicia);

4. Si bien hay entidades que cuentan con niveles de incidencia delictiva aceptables hay otras que presentan niveles desmedidos de violencia;

5. Los delitos cometidos en el país son muy distintos entre sí pues hay algunos casos que implican cierta ejercicio de la violencia extrema;

6. No se vislumbra una solución integral y de fondo para los problemas de inseguridad ciudadana.

En los días pasados el presidente Enrique Peña Nieto presentó 10 puntos para darle vuelta a las crisis de seguridad denominados “Por un México en Paz con Justicia, Unidad y Desarrollo”. Lamentablemente, estos solo son 10 puntos que representan acciones aisladas, reactivas e incluso observables y no una verdadera política pública en la materia como lo requiere el país. Asimismo hay que destacar que estos son 10 puntos que deben ser cuidadosamente debatidos por sus posibles implicaciones como, por ejemplo, el mando único policial o la desaparición de poderes en municipios donde la criminalidad organizada se presuma ha contaminado a las autoridades. Debido a lo mencionado podemos decir que estas 10 acciones propuestas solo parecen la suma de buenos deseos.

Además no debemos relegar el hecho de que la crisis de inseguridad que enfrentamos no solo se encuentra reflejada en los ocho delitos de alto impacto, sino que hay otras tantas conductas criminales en nuestro país que continúan siendo cometidas impunemente en todo el país. Prueba de ello es la incidencia de trata de personas, desapariciones forzadas o involuntarias, robo de combustible, de energía eléctrica o de armas, entre otros. Cada uno conlleva serias implicaciones que parecieran ser invisible en la numeralia y discurso oficial como se puede observar en la falta de registros y acciones, así como en el incumplimiento de acuerdos y del marco jurídico correspondiente.

A pesar de los importantes retos y problemas que tenemos enfrente, no podemos negar que a finales de 2014 también pudimos observar la sensibilización de una parte importante de la sociedad sobre esta crisis de inseguridad ciudadana. Esto no debemos olvidarlo y mucho menos debemos permitir que se extinga, ya que necesitamos de dicho capital social para poder fortalecer el Estado de Derecho y construir la paz. Por lo anterior, cerramos el 2014 con la esperanza que quines marcharon por la paz en noviembre, así como aquellos que marcharon en 2012, 2009, 2003 o 1997 sean los ciudadanos que merece el país. Debemos comenzar el 2015 con la expectativa de que #yanoscansamos y estaremos atentos de la actuación de las autoridades, para ser un contrapeso social que logre garantizar la rendición de cuentas.

FRANCISCO RIVAS
Director General
@frarivasCoL

Reporte sobre delitos de alto impacto Agosto 2014

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Durante las últimas semanas han ocurrido lamentables acontecimientos que han evidenciado las múltiples debilidades del Estado
mexicano, al grado que la inseguridad no solo ha vulnerado a la sociedad sino a las instituciones mismas. Las violaciones a los
derechos humanos por parte del ejército en Tlaltaya, Estado de México, y de la policía municipal en Iguala, Guerrero; el hallazgo
de fosas clandestinas en Guerrero y Tamaulipas; homicidios múltiples en Guerrero y Sinaloa; homicidios políticos en Jalisco y
Guerrero, son claros ejemplos de cómo los discursos triunfalistas de lasautoridades de los tres niveles de gobierno se encuentran
muy lejos de la realidad que vivimos en este país.
Desde hace un tiempo, la autoridad federal ha considerado la reducción de los homicidios dolosos como métrica para medir
avances y resultados de las acciones gubernamentales en materia de seguridad. Bajo esa perspectiva, desde 2011 se ha observado
una tendencia a la baja de este delito y con base en ello se han anunciado con bombo y platillo los presuntos éxitos de las
estrategias implementadas.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que la metodología para medir este delito tiene muchas debilidades no solo por la calidad de la información proporcionada por las procuradurías o fiscalías de justicia estatal, sino por razones mucho más profundas que se derivan de las características que ha adquirido la delincuencia y la violencia; como se observa claramente en el hallazgo de fosas clandestinas y en la crisis de desapariciones forzadas o involuntarias que enfrentamosen México.

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